Quiero acabar pero no puedo,
redoblo mis esfuerzos,
para cavar mi propia tumba con denuedo
porque de veras que quiero acabar
pero no puedo,
y así busco el final natural en el fuego.
Cabalgar sobre la suma de mis inquietudes
si fueran una,
si tuviera un solo lomo hecho de multitudes
para, sobre él, vaciarme en la luna
en un solo lecho hecho de todas mis uves,
culmen, techo de mis pulsaciones,
y él una espada de Damocles sobre el cuello grueso
del caballo desbocado a mi guerra del Peloponeso.