Las voces bastan bestias
acunadas en las cumbres de las piedras:
el camino alto.
Aceptada la muerte,
sólo queda la lanza, la danza,
aceptada la soledad.
Tus compañeros caerán presas
de los puñales bajo las brasas,
un fulgor frío precede al fatuo.
Esta noche todos quieren morir:
rocío en los yertos ojos abiertos,
rayos de sol a las frías carnes.