En esta sed de sed me veo
porque mientras bebo sal de su piel
no me creo,
ni oigo al viento seco ulular por mi garganta,
ni siento como la tempestad de arena se levanta,
mas mientras aún pueda, deseo.
Espejismo, espejismo, muéstrame cuál es la más bella
y haz de ella un gancho para mi carne
que en el desierto ahora se adentra.