Sigue estando vacío
el tanque
una travesía en la noche blanca
de sentido único, con estandartes,
como esos coches diplomáticos
dos machetes cruzados
una cabeza soñando
a ninguna parte
con un depósito vacio
mientras una parte de mí se rebela
atada y amordazada en el maletero
pasamos la última gasolinera
y sabemos, a la vez, que seguir con el depósito a cero
sólo te lleva a otro plano, irreal, sin vuelta atrás,
en el que no hay nadie
nadie fuera de este mundo de quemadores
de vida basada en combustible fósil
cadillacs y dinosaurios, nene...