Cómo vuelve este sedicivalvole,
dándole,
y pienso en el tiempo como un dado cargado
aún nuevas trampas, sambas, sados...
Aún balas en el cargador, con el ardor pintado
esta sed que embriaga más que cuando la apago
esa puerta siempre a la espalda
justo despues de cruzarla...
Y aquí vamos.