22 sept 2012

Pies descalzos

Últimamente el camino a la sonrisa
es una playa de cantos robados.
Una pupila enrojecida por la lágrima
o por mirar al amor bajo el efecto Doppler.

No ese amor,
amor a los que ya tengo,
ese que no se nombra en este lar
porque lo damos por eterno.

Por mi culpa no quiero pagar, resulta.
No creo ni en deber ni en tener,
si sobre el corazón podrido de un árbol
se escribió cobardemente la multa.

Yo soy libre, y si mi libertad es su peso
mejor eso
a cargar a ese árbol con mi cuello tras la cuerda
para nunca caer, preso.