La memoria limítrofe
es un esquife arremetiendo
contra ese arrecife de luz
que vuelve como un boomerang recurrente,
devolviendo al día que nace
restos rotos, mutilados obscenamente,
amanecidos flotando obstinadamente,
empeñados en gritar
el naufragio al mundo.
A veces, incluso,
la bajamar desvela cadáveres de mujer en mi cama.