8 jun 2012

gorrión

El pajarito se muere
en desorbitados aleteos
sorbe la parca su corazón de colibrí
como un heladito, no es, puta, nada para tí
tornándolo en frío en el calor de Madrid

Me muero yo un poco sosteniéndola en mi mano
tan culpable de su muerte como de respirar
cadena humana unipersonal la mía entre ambos pecados
lo que puede ser roto ha de ser roto
y inevitablemente cuando recoges un gorrión
lo verás morir en tus manos
a través de sus ojos grandes y llanos.