Mi boca, baco becado
para un pecado apocado,
caótico, extático por momentos,
pero más cruel pozo de reyertas
contra, no el recuerdo
sino la consciencia misma...
Vivir en dos marchas
una inconsciente que apuñala
contra otra que da a todo la espalda
un sinsentido consentido fuera de la cama
cuando para dormir un día en paz
te has de levantar treintaycinco en armas.