19 jul 2011

tercera persona: no da tanto de sí

no puedo más
apunto demasiado alto
y claro
tengo miedo de caer atrás
como ese sueño
y despertar en la sacudida
de mi espina dorsal
contra el pavimento

no la quiero
de quererla
el miedo inyecta
una vena abyecta
yo ya estaba ahí...

si no la merezco
qué haré luego,
¿oposición interna?
¿hacia su corazón,
a través de sus piernas?

y ahora más víctimas
de la máscara
tanto perfeccionarla
que detrás no ha quedado nada

sólo son palabras de madrugada
que salen del extremo inextricable...

pero, ¿qué palabras pondré al otro lado,
mañana, para que por mí hablen?