No existes,
y he desarrollado esta estúpida probóscide
para aspirarte fuera del éter,
para tirar tan fuerte del tejido de la realidad
que pueda arrancar un pedazo
con el que hacerme un traje a mi medida
para ser un hombre-elefante,
será, pero elegante.
Era más fácil dotarte de todo
que enseñarme a vivir con lo poco
de otra dueña de sí misma,
suficiente, sobrio.
Para mi sobras y oprobio, en esto me he convertido
y sabiéndolo ahora no sé donde está el punto medio
que me merezco para exigirlo, narices tengo...