Cabalgo un amargo corcel,
un letargo,
un argot de rayos velados
por noches de sol
dejadas a un lado
y a veces me descabalga
de su asalto al tren de pensamiento
que incierto me embarga,
algo en el horizonte hay de verdad
más alla de la vista, gacha,
por mi aceptación de mí
como mi mala racha
tantas cosas se lleva cuando me asalta
y en esa falta crezco como una mala planta
en la ausencia del espacio profundo
en la omnisciencia
del desconocimiento
de las letras
que faltan.