Me entra como la eléctrica,
como si la aguja traspasase el dedo
con dolor de fiebre y metal,
como el hilo traspasa el tejido
sin importar lo que deja atrás.
Ni pienso en pensar
sólo miro lo que sale al otro lado,
complacido una vez más por el truco,
y vuelvo a empezar.