Ya no me da miedo la muerte,
me da miedo lo que hay
entre ella y yo,
entre tú y yo:
entre nosotros.
Me siento un puñal
hecho para esto
y siento que en tu corazón
hay un hueco
hecho a medida para mí.
Y ahora, acoplados,
volverse atrás significa arrancar
un chorro de sangre postergado,
así que sigo aquí,
clavado.