Te vas yendo como una raza antigua
como un jabalí grande, monstruoso,
agujereado por arma de alma fría, maldita
y te miro de lejos sin atreverme aún
a acercarme y empujarte con el pie
asegurándome de tu muerte
porque sé lo que has sido,
y sé que te levantarás una vez más
por lo que fuiste,
un momento letal para quien no te conozca
y fie de tu rápida muerte.